En medio del intento por entrar en el espíritu de las fiestas, es importante hacer una pausa y reconocer la realidad completa de este momento. Aun cuando muchos de nosotros nos apoyamos en la tradición y la luz, nuestros corazones también están sosteniendo el dolor. Las recientes tragedias en Bondi Beach y en la Universidad de Brown son recordatorios contundentes de que la pérdida y el sufrimiento no se detienen por la temporada. Como dice Shola Richards: “No debería tener que pasarte a ti para importarte”.
Tómense un momento para acompañar y preguntar cómo están sus colegas, amigos y miembros de la comunidad. Para algunos en nuestra comunidad y más allá, esta época del año puede sentirse especialmente pesada, delicada o compleja. Mientras atravesamos estos días, quiero nombrar algo: no todos vivimos la temporada de fiestas de la misma manera. Incluso cuando nuestras intenciones son alegres y nuestro ánimo es liviano, nuestra alegría puede a veces rozar el duelo o la desesperanza de alguien más. Eso no los convierte en “grinches”; los hace humanos.
Sostener esa conciencia - liderar con compasión, empatía y curiosidad - importa hoy más que nunca. Y aun así, también hay espacio para desearnos paz y calidez unos a otros, de maneras que honren la humanidad plena de todas las personas involucradas.
Compartí esto recientemente, y se siente especialmente cierto ahora: en medio de la incertidumbre, una de las cosas más reconfortantes que podemos hacer es enfocarnos en aquello que sí está bajo nuestro control. Ya sea que continúen trabajando o estén esperando con ilusión el descanso de vacaciones, los invito a preguntarse: ¿cuál es una cosa intencional que podrían hacer durante este tiempo por la que su yo del futuro les estará realmente agradecido?
Tal vez sea, por fin, leer ese libro que cambia la forma en que piensan sobre algo importante. Tal vez sea atender un rincón de su vida que han ignorado por mucho tiempo: limpiar ese clóset, organizar su espacio o cerrar un pendiente que lleva tiempo llamando su atención en silencio. Hagan eso. Permitan que su yo de 2026 mire atrás y diga: “Lo hiciste, y te lo agradezco”. Y asegúrense de que su yo del futuro celebre cada cosa que hicieron, porque se lo merecen.
No tienen que hacerlo todo. Se van a cansar. Y está bien. En tiempos de caos, elegir el descanso, cuidarse y honrar sus propios límites no es un lujo: es un acto valiente de amor propio. Y cuando nos cuidamos con intención y gracia, se vuelve un poco más fácil extender ese mismo cuidado a los demás. Mi deseo es que, en los días que vienen, encuentren momentos que los ayuden a sentirse centrados, orgullosos y profundamente humanos.
A quienes están celebrando, les deseo una Feliz Navidad, una Janucá significativa, y alegría en medio de todas las tradiciones, a través de distintas creencias y culturas. Que estén llenas de momentos de conexión, descanso y luz.
Lideren con gracia y valentía,
Terri S. Winbush
Directora Ejecutiva de Recursos Humanos del Campus